BLOQUE 1: Conflicto estructural
1. Pregunta:
¿Qué tipo de conflicto se puede inferir de la expresión “al pueblo nunca le toca”?
La expresión "al pueblo nunca le toca" infiere un conflicto estructural relacionado con la desigualdad y la exclusión sistemática. A través del modelo de Johan Galtung (Contradicción–Actitud–Comportamiento), se puede desglosar de la siguiente manera:
Contradicción (estructura):
Existen disparidades en la distribución de recursos, beneficios o poder.
El pueblo se encuentra en una posición de desventaja frente a las élites o grupos privilegiados que concentran las oportunidades.
Actitud (percepción):
Surge frustración, desconfianza y una sensación de injusticia.
El pueblo adopta una perspectiva pesimista: "nunca nos toca", lo que indica resignación y desilusión.
Comportamiento (respuesta):
Se puede manifestar de dos maneras:
Protesta activa: movilizaciones, demandas, resistencia ante las instituciones.
Resignación pasiva: falta de interés, abstención en las elecciones, aceptación de la exclusión como algo ineludible.
2. ¿Qué formas de violencia estructural se evidencian?
Párrafo: —Dígame como quiera, Azucena, pero suprímame el “señor” y el “don”… ¿No somos, acaso, vecinos y buenos amigos? Y usted está hoy hecha un pimpollo… ¡Lástima que sea tan indiferente…! ¿Cuándo me va a hacer una visita? —y la recorrió, de pies a cabeza, con una mirada audaz—.
Modelo: humanista (Rogers)
Falta de atención y comprensión: El hombre muestra desinterés por los pensamientos y sentimientos de Azucena, imponiendo su propia perspectiva y juicios.
Reducción de la mujer a un objeto: La mujer es presentada solamente en términos superficiales (“pimpollo”), lo que oculta su subjetividad y emociones.
Relación poco sincera: La interacción carece de un respeto auténtico; se prioriza la voz y los deseos del hombre, eliminando la chance de un intercambio equitativo.
Injusticia aceptada como normal: Se considera habitual que la mujer sea mirada y evaluada sin respetar sus sentimientos, lo que revela una violencia sistemática que impacta la genuinidad de las relaciones.
3. ¿Cómo podría la escuela intervenir pedagógicamente frente a este tipo de conflicto?
Baltasar no había sentido en su vida una emoción igual. Iba a tener frente a él al salvador de la República, al hombre providencial escogido por Dios para redimir a Colombia, al más excelso tribuno, al más hábil parlamentario y al más sagaz diplomático de todos los tiempos, al estadista incomparable que encarnaba la majestad de la patria, a una de las más grandes figuras de la historia universal. Iba a verlo, a oírlo, a palparlo, a olerlo, a gustarlo. Aquello era superior a todo lo que había soñado. Era el premio a su fe en la democracia y a su amor por las ideas liberales. Su celo, su ardor, su perseverancia iban, al fin, a ser retribuidos. Olvidando momentáneamente su ateísmo, exclamó: ¡Gracias, Dios mío! ¿Qué habré hecho yo para merecer tan señalado beneficio?
Modelo: humanista (Rogers)
Escucha activa y reflexión crítica: La escuela puede propiciar espacios donde los estudiantes expresen sus emociones y expectativas frente a figuras de poder, fomentando la capacidad de analizar críticamente la idealización o el fanatismo.
Educación emocional: Promover la comprensión de cómo las emociones intensas (admiración, fervor político, devoción) pueden nublar el juicio y limitar la autonomía personal.
Relaciones auténticas: Favorecer el diálogo horizontal en el aula, donde se reconozca la voz de cada estudiante y se valore su experiencia, evitando que se reproduzcan dinámicas de idolatría o subordinación.
Empatía y respeto: Enseñar a reconocer la dignidad de cada persona sin reducirla a símbolos o figuras providenciales, fortaleciendo la capacidad de ver al otro como sujeto pleno y no como objeto de idealización.
4. ¿Qué relación existe entre desigualdad social y conflicto escolar?
—¡Cálmese, mijo! —repuso Zoila, poniéndole una mano en el hombro—. ¿Qué podemos hacer? Con lágrimas nada se compone… Resérvelas para cuando yo me muera…
Modelo: humanista (Rogers)
Falta de reconocimiento emocional:
Zoila prácticamente minimiza el dolor del joven, como si lo que siente no fuera tan importante. Esto muestra cómo, en contextos de desigualdad, muchas veces las emociones se ignoran o se ven como algo que no sirve o no ayuda en nada.
Desigualdad social como trasfondo:
Cuando una persona vive situaciones difíciles o injustas, el sufrimiento termina volviéndose algo “normal”. Frases como “con lágrimas nada se compone” reflejan esa idea de resignarse y seguir, aunque haya dolor.
Impacto en el ámbito escolar:
Los estudiantes que viven desigualdad social pueden sentir que nadie escucha lo que sienten ni valida sus necesidades emocionales.
Esto puede generar problemas en el colegio como frustración, desmotivación y poca confianza para dialogar con profesores o compañeros.
Modelo humanista:
Desde el enfoque humanista, la escuela debería promover la escucha activa, la empatía y el reconocimiento de cada estudiante como una persona valiosa y completa. La idea es evitar que el dolor o las situaciones de desigualdad pasen desapercibidas y ayudar a que los estudiantes se sientan comprendidos.
5. ¿Por qué este tipo de conflicto no se resuelve solo con normas escolares?
—¡Azucena! ¡Azucena! Tenga mucho cuidado con don Casiano… —gritó doña Filomena de Acuña, desde la puerta de su aposento, envolviendo a la pareja con una mirada feroz—. Yo sé cómo se lo digo…
Modelo: humanista (Rogers)
Carácter emocional del conflicto:
La advertencia de doña Filomena no es solo un regaño normal, está llena de miedo, desconfianza y juicios hacia el otro. Aquí el problema no es solo romper una norma, sino las emociones fuertes que afectan la relación entre las personas.
Ausencia de escucha y empatía:
El conflicto no aparece porque alguien simplemente no cumplió una regla, sino por cómo cada persona interpreta la situación y lo que siente. Las normas del colegio muchas veces no alcanzan para manejar lo emocional ni convierten la tensión en un diálogo respetuoso.
Relaciones auténticas:
Desde el modelo humanista, los conflictos se solucionan cuando las personas se sienten escuchadas, comprendidas y valoradas. Solo poner normas o castigos puede controlar el problema momentáneamente, pero no crea confianza ni entendimiento real.
Violencia estructural invisibilizada:
La advertencia también muestra una relación de poder y control que se vuelve algo normal sin cuestionarse. Para resolver esto no basta con aplicar reglas; es necesario trabajar la validación emocional y fortalecer los vínculos entre las personas.
BLOQUE 2: Conflicto y pedagogía crítica
6. ¿Cómo puede esta frase convertirse en contenido pedagógico?
Pues fue un gran jefe liberal, uno de los próceres que tienen ustedes, a quien eligieron Presidente de la República para premiarle los sus crímenes: ¡el bandido ese que se llamó José María Obando! —explicó Casiano, cada vez más furioso—.
Modelo: humanista (Rogers)
Reconocimiento de emociones:
El discurso de Casiano está lleno de rabia y descalificación hacia los demás. Esto permite ver cómo las emociones fuertes influyen en la forma en que una persona cuenta la historia y cómo percibe a otros personajes.
Escucha activa y empatía:
Desde el modelo humanista, la escuela puede enseñar a los estudiantes a escuchar distintas versiones de un mismo hecho sin atacar o desvalorizar al otro, fomentando el respeto por opiniones diferentes.
Reflexión crítica:
Esta frase ayuda a analizar cómo las emociones y los prejuicios pueden cambiar la forma en que entendemos la historia. La idea es que los estudiantes aprendan a comparar distintas narrativas y diferenciar entre hechos reales y juicios emocionales.
Construcción de relaciones auténticas:
Convertir este conflicto en aprendizaje significa enseñar que el diálogo respetuoso y la empatía son claves no solo para comprender la historia, sino también para mejorar las relaciones humanas en la vida cotidiana.
7. ¿Qué tipo de conciencia crítica puede generar el análisis de esta frase en estudiantes?
—¿Y usted cree que me va a conmover con sus dramas y sus exageraciones? —preguntó, encolerizado, el señor de Uricoechea—. ¡En este país nunca se ha muerto nadie de hambre…! Y mucho menos los hijos de los empleados bancarios, unos privilegiados, que gozan de magníficas asignaciones… Usted debe ser un beodo o un tahúr, que malgasta en esos vicios su sueldo…
Modelo: humanista (Rogers)
Reconocimiento de la deshumanización:
La frase muestra cómo se ignora el sufrimiento de otra persona y hasta se le culpa por lo que vive, dejando de lado realidades como el hambre o la desigualdad social.
Conciencia sobre prejuicios y estigmatización:
El discurso usa palabras como “beodo” o “tahúr” para juzgar sin conocer realmente la situación del otro. Esto permite que los estudiantes identifiquen cómo los prejuicios hacen que se pierda la empatía.
Valor de la escucha activa:
Este análisis invita a pensar en la importancia de escuchar de verdad a las personas y reconocer sus emociones y necesidades, en lugar de minimizarlas o ignorarlas.
Crítica a la indiferencia social:
También ayuda a reflexionar sobre cómo negar los problemas sociales hace que la injusticia continúe. Los estudiantes pueden desarrollar mayor sensibilidad frente a realidades que muchas veces no se ven o no se quieren reconocer.
Construcción de relaciones auténticas:
Desde el modelo humanista, se busca reconocer al otro como una persona valiosa y completa. Así, los estudiantes pueden cuestionar discursos que justifican la desigualdad y aprender a construir relaciones basadas en el respeto y la empatía.
8. ¿Por qué el conflicto social debe discutirse en el aula y no evitarse?
¡Así se escribe la historia! Los historiadores no hablan de un solo muerto, mientras que García Márquez —en Cien Años de Soledad— afirma que fueron tres mil. La verdad está en el justo término medio, porque hubo centenares, cobardemente asesinados por los soldados del General Cortés Vargas. Pero eso no se puede decir en un texto de historia. Es mejor recurrir al eufemismo de aseverar que las vías de hecho adoptadas hicieron renacer la tranquilidad y más cómodo —para ahorrarse el análisis de un hondo problema social— calificar de ideas disociadoras las justas peticiones de los trabajadores y motejarlos a éstos de alzados. Milagrosamente Henao y Arrubla no les dan a los libertadores la denominación de insurrectos y facciosos y a las actas de independencia de las distintas ciudades la de documentos subversivos.
Modelo: humanista (Rogers)
Reconocimiento de emociones colectivas:
Cuando se guarda silencio o se usan palabras suaves para no hablar del tema, se termina ocultando el dolor y la indignación de las víctimas. Por eso la escuela debe crear espacios donde los estudiantes puedan expresar lo que sienten y comprender esas emociones colectivas.
Escucha activa y empatía:
Evitar hablar del conflicto solo mantiene la indiferencia. En cambio, discutirlo permite que los estudiantes aprendan a ponerse en el lugar de quienes vivieron injusticias y a validar sus experiencias.
Relaciones auténticas:
El aula debería ser un espacio de confianza y diálogo sincero. Hablar de los conflictos sociales ayuda a fortalecer relaciones basadas en el respeto, la comprensión y la escucha mutua.
Conciencia crítica:
Ocultar hechos históricos impide que los estudiantes cuestionen la injusticia. Analizarlos en clase fomenta el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar las versiones oficiales.
Transformación pedagógica:
Cuando el conflicto social se trabaja desde la empatía y la escucha, deja de ser solo un tema difícil y se convierte en una oportunidad para formar estudiantes más sensibles, críticos y comprometidos con la justicia social.
9. ¿Cómo se relaciona esta frase con la idea de educación como práctica de libertad?
—¡Respete al primer magistrado de la República! —replicó Baltasar—, respete también a los doctores que están en la otra mesa: al doctor Uribe, al doctor Jorge Zalamea, al doctor Alberto Lleras, a Don Luis Vidales, al Maestro de Greiff…! (los cinco personajes asistían, gozosos, a la escena, desde una mesa contigua). ¿No le da vergüenza?
Modelo: humanista (Rogers)
Reconocimiento de la dignidad del otro:
La frase pide respeto hacia personas con autoridad o prestigio, mostrando una cultura muy jerárquica. Desde el modelo humanista, la educación como práctica de libertad plantea que el respeto no debe existir solo por títulos o cargos, sino construirse en relaciones reales donde cada persona sea reconocida como un sujeto valioso.
Escucha y empatía:
La educación entendida como práctica de libertad implica que los estudiantes aprendan a escuchar distintas voces, no únicamente a quienes tienen poder o reconocimiento social, sino también a quienes normalmente no son escuchados.
Conciencia crítica:
Analizar esta frase permite cuestionar por qué muchas veces el respeto se relaciona más con la autoridad que con la humanidad. La escuela puede usar este ejemplo para desarrollar pensamiento crítico y evitar que los estudiantes acepten jerarquías sin reflexionar.
Relaciones auténticas:
Desde la perspectiva humanista de Rogers, la educación busca construir relaciones basadas en la autenticidad, la confianza y la empatía, más que en la imposición de títulos, rangos o estatus sociales.
10. ¿Qué papel juega el docente frente a estos discursos de injusticia?
—El que no puede tener nada quieto ni la lengua ni los demás órganos es usted…! —gritó doña Filomena, con los ojos fuera de las órbitas—. Afortunadamente alcancé a oír las propuestas que le estaba haciendo a Azucena… ¿Con que está loco porque lo visite en su pieza, no? Supongo que no será para rezar el rosario…
Modelo: humanista (Rogers)
Escucha activa y validación emocional:
El docente debe entender que detrás de una acusación o de un tono agresivo existen emociones fuertes como la ira, el miedo o la desconfianza. Su función es ayudar a los estudiantes a reconocer lo que sienten y aprender a expresarlo de una manera más adecuada y constructiva.
Promotor de relaciones auténticas:
Más que castigar o sancionar de inmediato, el docente debe crear espacios de diálogo donde todas las personas involucradas se sientan escuchadas, respetadas y comprendidas, evitando que el conflicto se convierta solo en juicios o señalamientos.
Educación para la empatía:
Cuando aparecen discursos que ridiculizan o descalifican, el docente puede orientar a los estudiantes a comprender al otro como una persona valiosa, promoviendo el respeto, la sensibilidad y la empatía frente a las experiencias de los demás.
Transformación pedagógica:
El docente transforma el conflicto en una oportunidad de aprendizaje, permitiendo reflexionar sobre cómo los prejuicios, las acusaciones y las emociones mal manejadas afectan la convivencia, fortaleciendo el pensamiento crítico y las habilidades socioemocionales.
BLOQUE 3: Resolución de conflictos en el aula (Lederach / Rogers)
11. ¿Cómo puede un docente transformar un discurso de exclusión en diálogo constructivo?
“Con cuán profundo interés, con cuán sincero entusiasmo, con cuán legítimo orgullo, hemos visto a través de esta gira luminosa el resurgimiento magnífico del partido liberal, que le está diciendo al país que sólo la justicia y el derecho podrán ser los dioses tutelares de la patria!”
Modelo: humanista (Rogers)
Escucha activa:
El docente debe generar un espacio donde los estudiantes puedan expresar cómo entienden y sienten este tipo de discursos políticos, reconociendo tanto el entusiasmo que pueden producir como las incomodidades o exclusiones que también pueden generar.
Empatía y validación:
Ante discursos que exaltan a un grupo o una ideología, el docente puede invitar a reconocer que existen distintas opiniones y experiencias, validando especialmente a quienes no se sienten representados o incluidos.
Relaciones auténticas:
Desde el modelo humanista, el docente debe promover un diálogo horizontal, donde todos los estudiantes tengan voz y se sientan respetados, evitando que el discurso se vuelva una imposición o llegue al fanatismo.
Transformación pedagógica:
El docente puede convertir el análisis en una oportunidad para reflexionar sobre cómo los discursos políticos pueden incluir o excluir a las personas, ayudando a construir miradas más críticas, respetuosas e inclusivas que mejoren la convivencia.
12. ¿Qué emociones podrían estar detrás de la expresión “al pueblo nunca le toca”?
—¡Vaya dígale, chino lambón! -replicó Sergio-.
Baltasar terminó de acicalarse, se colocó el clavel rojo en la solapa derecha de la chaqueta, el escudo de Olaya Herrera en la izquierda, el pañuelo encarnado en el bolsillo del pecho, se introdujo la botella en uno de los bolsillos traseros del pantalón, se tocó con el sombrero circundado por la cinta roja, empuñó la bandera liberal y, ebrio de gozo, se lanzó a la calle."
Modelo: humanista (Rogers)
· Frustración y resignación: Es esa sensación amarga de que la torta nunca se reparte. Da una impotencia tremenda ver que los beneficios siempre les llegan a los mismos de siempre, mientras la mayoría se queda mirando de afuera.
· Dolor y desvalorización: Al final, el pueblo se siente invisible. Es el bajón de saberse excluido y que a nadie le importa, lo que te deja con una mezcla de tristeza y una injusticia que te carcome.
· Rabia contenida: Hay una bronca ahí guardada contra las élites y los que manejan la batuta, esos que se adueñan de los recursos y deciden por todos sin preguntar.
· Esperanza frustrada: Baltasar se puede poner todos los colores políticos que quiera y mandarse con todo el entusiasmo, pero la realidad es que ese fervor no cambia nada. Para la gente común, todo sigue igual de estancado
13. ¿Cómo trabajar este conflicto desde la escucha activa?
"Los cerros de Monserrate y Guadalupe se estremecieron con la ensordecedora ovación que sucedió a esas palabras. Obviamente las últimas del discurso fueron tan sonoras y vacuas como las primeras. Sin embargo, los millares de Baltasares -en el clímax de la exaltación- continuaron, por largo rato, aplaudiendo, bufando, vitoreando, cantando, bailando. Riveros, ya incapaz de tenerse en pie, se revolcaba en el suelo como un epiléptico. Al fin, se levantó trabajosamente y se refugió en la Capilla del Sagrario, en una de cuyas bancas se sentó. Estaba exhausto. Y, además, perdidamente borracho, pues había bebido las dos terceras partes de su botella de aguardiente. Unos minutos después, con la satisfacción del deber cumplido, quedó sumido en un profundo sueño."
Modelo: humanista (Rogers)
La escucha activa frente a las emociones colectivas
Reconocer las emociones colectivas:
La exaltación, el fervor político y la euforia descritos no constituyen únicamente actos de celebración, sino manifestaciones de emociones profundas que pueden llegar al descontrol. A través de la escucha activa, el docente permite que los estudiantes identifiquen estas emociones, comprendan su origen y reconozcan cómo también pueden experimentarlas en su propia vida y en la interacción con los demás.
Validar sin juzgar:
En lugar de ridiculizar conductas como la borrachera o la exaltación colectiva, el docente puede promover una reflexión orientada a descubrir las necesidades emocionales que subyacen a dichas acciones, como la búsqueda de pertenencia, reconocimiento social o desahogo emocional. Validar no significa aprobar, sino comprender antes de evaluar.
Promover el diálogo auténtico:
La escucha activa abre espacios de conversación donde los estudiantes pueden expresar cómo viven los discursos políticos, las celebraciones colectivas o los fenómenos sociales que los rodean. Esto favorece un ambiente de respeto, empatía y comprensión mutua, fortaleciendo la convivencia escolar.
Desarrollar conciencia crítica:
El análisis de la vacuidad de ciertos discursos y de las reacciones emocionales desmesuradas permite fomentar el pensamiento crítico. Los estudiantes aprenden a cuestionar cómo las emociones colectivas pueden ser influenciadas o manipuladas y cómo mantener una postura autónoma frente a ellas.
Intervención pedagógica:
El docente puede implementar estrategias como análisis grupales, dramatizaciones o debates guiados. Estas actividades permiten practicar la escucha activa, reconocer diversas perspectivas y transformar la exaltación emocional en reflexión crítica y aprendizaje significativo.
14. ¿Qué estrategias de mediación permitirían abordar este conflicto en clase?
"—Como yo sé que Su Excelencia es liberal... y que el partido liberal está mandando... – y yo estoy muy pobre..., pues no gano sino cincuenta pesos en el Banco de la Patria..., he pensado que Su Excelencia podía darme un empleo... –replicó Baltasar–."
Modelo: humanista (Rogers)
Escucha activa y validación emocional:
El docente debe reconocer la necesidad expresada por Baltasar, relacionada con la pobreza y la búsqueda de empleo, validando la emoción de vulnerabilidad presente en su petición. La escucha activa permite comprender que detrás de la solicitud no solo existe una necesidad material, sino también una situación humana que requiere respeto, sensibilidad y comprensión.
Conciencia crítica:
Es fundamental invitar a los estudiantes a reflexionar sobre cómo las condiciones sociales y económicas influyen en las relaciones de poder, en las oportunidades de vida y en las formas en que las personas solicitan ayuda. Este análisis favorece la comprensión de las desigualdades estructurales presentes en la sociedad.
Diálogo inclusivo:
El aula debe convertirse en un espacio seguro donde los estudiantes puedan compartir experiencias, opiniones o percepciones relacionadas con la desigualdad social. Promover el diálogo sin juicios fortalece la participación, el respeto por la diversidad de realidades y la comprensión mutua.
Empatía y relaciones auténticas:
El docente puede fomentar ejercicios que permitan a los estudiantes ponerse en el lugar de Baltasar, reconociendo la dignidad humana que existe detrás de su necesidad. De esta manera, se desarrollan habilidades socioemocionales basadas en el respeto, la solidaridad y la empatía.
Transformación pedagógica:
El conflicto narrado puede convertirse en una oportunidad pedagógica para analizar cómo la política y la economía atraviesan la vida cotidiana. La escuela, entonces, se consolida como un espacio de reflexión crítica, formación ciudadana y construcción de justicia social.
15. ¿Cómo convertir este conflicto en aprendizaje significativo?
"—Estoy haciendo lo posible y lo imposible por sacarlo de la cárcel... Pero el caso es muy difícil... La confesión que les hizo a los Detectives es plena prueba... Además, él se encargó de empeorar su situación con el sartal de estupideces que dijo en la indagatoria... Y el pañuelo ensangrentado es un indicio grave... —le dijo el doctor Hermógenes Clavijo al Gerente, a través del teléfono—."
Modelo: humanista (Rogers)
La empatía como base: dejar de ser el “abogado defensor” para ser humano
El doctor Clavijo centra su atención en la burocracia legal y en conceptos como la “plena prueba” o el “indicio grave”, dejando en segundo plano la dimensión humana del conflicto. Desde la perspectiva humanista propuesta por Carl Rogers, el aprendizaje inicia cuando se reconoce que, antes que un caso jurídico, existe una persona con emociones, miedos y sufrimientos. El ejercicio pedagógico consiste en dejar de ver a Baltasar únicamente como “acusado” y comprenderlo como un ser humano atravesando una situación de dolor y vulnerabilidad.
Aceptación incondicional: validar el caos emocional
En lugar de centrarse exclusivamente en los errores cometidos por Baltasar o en cómo empeoró su situación, el enfoque humanista propone aceptar que sus reacciones pueden surgir de una crisis personal profunda. La aceptación incondicional no implica justificar las acciones, sino escuchar sin juzgar, creando un espacio donde la persona pueda expresarse con autenticidad, incluso en medio del desorden emocional.
Fomento de la autonomía y la responsabilidad personal
El humanismo busca que el individuo tome conciencia de su propia experiencia. En el contexto educativo, esto se traduce en invitar a los estudiantes a reflexionar sobre las necesidades emocionales o sociales que Baltasar intenta satisfacer mediante su comportamiento errático. El análisis trasciende lo dicho en una declaración formal para reconocer que el ser humano es más complejo que sus actos momentáneos.
El docente como facilitador del aprendizaje
Aplicado al aula, el rol del docente no consiste en determinar culpables ni imponer interpretaciones únicas. Su función es facilitar un espacio de diálogo donde los estudiantes exploren por qué, en situaciones límite, las personas pueden reaccionar de manera impulsiva o autodestructiva. El aprendizaje surge cuando la vulnerabilidad humana se convierte en objeto de reflexión colectiva.
Conclusión para el grupo
El principal aprendizaje radica en comprender que los conflictos humanos no se resuelven únicamente mediante normas, leyes o razonamientos lógicos. La verdadera transformación ocurre cuando se reconoce la humanidad del otro, incluso cuando ha cometido errores graves. El objetivo pedagógico es pasar de analizar únicamente el “caso” a comprender a la persona que existe detrás del pañuelo ensangrentado.
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